Marroquineria Gigolo


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ALBORES DE LA HISTORIA Y MUNDO ANTIGUO

En realidad, el origen de las pieles animales como elemento para el uso humano se remonta a la Prehistoria. El cazador anónimo que un buen día, tras comparar su cuerpo desnudo con el de un animal recién abatido, constató su evidente inferioridad en cuanto a protección térmica y, saqueando a su víctima, se cubrió con una masa caliente de pelo y sangre, no es otro que el inventor de la piel, la materia más aislante jamás hallada.


La tecnología elemental del curado por salazón, por secado o por ahumado, perdura hoy todavía en pueblos de Africa, América o Polinesia. Por otra parte, se ha constatado que hacia el 6000 a.C. con el cuero ya no sólo se elaboraban vestimentas, sino bolsas, cojines, sandalias, ...


A pesar de leyendas como el Vellocino de Oro de Jasón y los Argonautas, y Hércules y el león de Nemea, para el mundo helénico las pieles constituían un símbolo de pobreza. (véase Odisea, XIII).


Es en el antiguo Egipto donde tuvieron lugar las grandes innovaciones: se ha constatado el primer curtidor en un sarcófago de Ti, hacia el 2850-2700 aC. También, en las antecámaras de la sepultura de Tutankamon, abundan objetos de piel, destacando un fragmento de cinturón de cuero rojizo, con repujados representando pavos reales, que data de la dinastía SVII, es decir, unos 1500 años antes de Cristo.



En el mundo persa, un relieve de alabastro del siglo VII a.C. proclama la importancia de la piel en dicha sociedad: representa al rey asirio Asurbanipal en una cacería de leones, vistiendo un ancho cinturón-de piel- y botas acordonadas -de piel-, rodeado por un grupo de sirvientes que portan carcajes -de piel- llenos de flechas, y van calzados con botas -de piel- o sandalias -también de piel-.


Cuando Alejandro Magno entró en contacto con el mundo persa comprobó la importancia de la piel para aquellas gentes. Cuentan que, mientras perseguía al traidor Besso, asesino de Darío, tropezó con el río Oxus y que, a falta de madera, utilizó como flotadores tiendas de piel cosidas herméticamente.


Una historia tétrica recogida por Herodoto: un juez persa, de nombre Sisamnes, habiendo sido hallado culpable de prevaricación, fue condenado por Cambises, hijo de Ciro el Grande, a ser degollado "como un cordero" y, posteriormente, desollado. Con su piel se forró un sillón destinado a su sucesor, cargo que recayó en el propio hijo del ajusticiado, Otanes.

EDAD MEDIA HASTA EL SIGLO XVII


Los ciudadanos romanos comenzaron por despreciar a los germanos, sucios, melenudos, barbudos y vestidos con burdas pieles, sin considerar que en sus remotas tierras de allende el Rin, gélidas y duras, éstas les servían de protección contra el frío. Se burlaron, por tanto, del aspecto de los bárbaros, cuyos aderezos a base de orejas de lobo, cabezas de oso o cuernos en el casco, no hacían sino aumentar su parecido con las bestias salvajes. Después, el trato constante, el hábito de verlos a diario, originó un curioso proceso: primero a modo de parodia o de disfraz para los días de carnavales, por puro sentido práctico más tarde, fueron adoptando alguna de aquellas prendas tenidas hasta entonces por aberrantes y de baja estofa.

Para el año 1000, la moda de las pieles se ha impuesto en todo el Occidente cristiano incluyendo, con suslógicas variantes, a la Península Ibérica, así como en el mundo árabe del Oriente Próximo, norte de Africa y España musulmana. No obstante, el terror supersticioso ante el advenimiento del milenio llevará a muchos grandes señores y a algunos ricos comerciantes a desprenderse de sus riquezas -las pieles entre ellas-, en un desesperado intento de comprar su salvación.

La Península Ibérica estaba predestinada a mantener una relación privilegiada con la piel. La definición que de Hispania ofrece Estrabón: "Hispania es semejante a una piel extendida a lo largo de Occidente a Oriente", merece una explicación. Cabe suponer que se refiere a un toro pues, además de ser la más común, constituía una medida de longitud muy empleada.

Durante la Edad Media, el papel de la piel en tanto que material para la confección de un sinfín de objetos no cesó de cobrar importancia. En la España musulmana, Córdoba se convierte en una de las ciudades más importantes de Europa. En el siglo X había en ella una enorme variedad de talleres que ocupaban a unos 13.000 tejedores. Arabes y judíos trabajaron conjuntamente el cuero en el Andalus, alcanzando en algunas ciudades -Córdoba y Granada- un extraordinario refinamiento. La industria de la piel se diversificó en gran medida, y dio lugar no sólo a objetos de consumo habitual, sino también a otros destinados al lujo.

Ramón Llull, en torno al año 1290, escribe el Llibre de les Bèsties, -parte integrante del Llibre de Meravelles o Fèlix- que constituye un auténtico filón para el estudio de la relación entre las pieles utilizadas en la curtición y los animales que las procuraban. Aunque en el Llibre de les Bèsties aparecen unos cuarenta animales, sólo algunos tienen el honor de prestar su pellejo a los artistas curtidores o peleteros. Son los siguientes, y ofrecemos sus nombres traducidos al castellano: oveja, cabra, carnero, macho cabrío, gamuza, ciervo, buey, caballo, asno, conejo, liebre, león, zorra, leopardo, oso y osa, pez, serpiente, lobo, elefante, jabalí, gato, perro, ratón y rata. En realidad, desde los tiempos de Ramón Llull hasta nuestros días, en materia de suministro de pellejos, no se han producido grandes innovaciones, salvo en el apartado correspondiente a la peletería de lujo.


El valioso legado musulmán se conservó hasta bien entrado el siglo XVII, y así se ve en el lenguaje, en palabras como cordobán (cualquier tipo de cuero tratado con corteza de encina), tafilete (que, olvidando sus características diferenciales: piel de cabra curtida y pelada, muy fina y flexible, pasa a ser la designación de los cueros tratados con zumaques), y guadameciles (cueros adobados y adornados con dibujos de pintura o relieve y usados comúnmente como colgaduras), que deben su nombre a la toponimia árabe.

PANORAMA ACTUAL


Una Real Cédula promulgada por Carlos III a 18 de marzo de 1783 proclama lo siguiente: "Que no sólo el oficio de curtidor, sino también las demás artes y oficios de herrero, sastre, zapatero, carpintero y otros a este modo, son honestos y honrados; y que el uso de ellos no envilece la familia ni la persona del que los ejerce, ni la inhabilita para obtener los empleos municipales de la República en que están avecindados los artesanos o menestrales que los ejerciten".

Colbert, ministro del Rey Sol, fue el primero que, enfrentándose al empirismo propugnado por los gremios de curtidores y demás artesanos de la piel, dio un fuerte impulso al análisis científico de los métodos de tratamiento de la misma, en particular de la curtición. Por encargo suyo, Des Billettes escribió en 1708 un trabajo titulado La tannerie et la préparation des cuirs (Curtiduría y preparación de los cueros), que supuso el fin de la tradición oral en este campo de la técnica. Otra obra clave sobre el mismo tema fue L'art du tanneur (El arte del curtidor), publicada en 1764 por el polifacético astrónomo Lalande.

El censo ovino en España en el año 1797 era de 11.700.000 cabezas, mientras que en algunas de nuestras colonias americanas, como por ejemplo Argentina, se exportaban grandes cantidades de cueros. En el año 1793 salieron del puerto de Buenos Aires, rumbo a España, 1.400.000 cueros de vaca. También los barcos que venían de Cuba iban cargados de cueros y curtidos y, al decir de Vicens Vives, "cueros americanos alimentaron una poderosa industria barcelonesa hegemónica en el siglo XVIII: la de zapateros, sobre la cual no poseemos más información que su constante desarrollo y la expansión del mercado de consumo a toda España".


Las artes de la piel entran en el siglo XIX convertidas en un elemento cultural de primer orden: el hallazgo de nuevos extractos curtientes significó una innovación de vital importancia. Luego vino el curtido al aluminio y al cromo, apoyado este último en los estudios realizados en 1853 por Cavalin, y en las patentes hechas por Knapp en los años 1858, 1862 y 1887. Pero debemos buscar el antecedente directo de los actuales métodos de curtido en los empleados por A. Schultz -procedimiento a dos baños- y por K. Denis -procedimiento a un solo baño-, que datan, respectivamente, de 1884 y 1892.

En los últimos años, las condiciones de trabajo se han transformado radicalmente, con la incorporación masiva de los instrumentos y máquinas que la ingeniería, la electrónica y la información facilitan, y que garantizan una espectacular optimización, tanto del rendimiento como de la calidad final.

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